Notas al extranjero de Albert Camus

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Yussehin Perdomo

A Meursault parece ser que poco le intereso la muerte de su madre, pero realmente es así?, porque es desde la muerte de su madre donde inicia su tragedia, poco o más angustiosa que la de Salamano, si Meursault no quiso ver el cadáver de su madre es porque no le intereso? O porque prefirió guardar la imagen de su madre viva?, aunque nunca hubo arrepentimiento, existió un aire de nostalgia al aceptar el fin de su existencia, más allá de su negación firme a lo sentimental, como el mismo lo indico “de todos modos uno es siempre un poco culpable”.  Aunque lejos de comprender la realidad absurda de sentir pena por un cadáver, Meursalut guardó tristeza por el acontecimiento, no comprendía el actuar del resto del mundo, que se conjugaba en una sinfonía de melancolía, hipocresía y debilidad, al expresar sus condolencias frente a él, que en ningún momento rechazo el propósito de la vida.

Desde allí se observa lo desabrido y abrumador que es la vida común, alimentarse, trabajar y dormir, ni siquiera los cambios pueden resolver este dilema, pues como lo considera Meursault, “uno nunca cambia de vida”, más bien la acepta de distintas  formas, aunque intrínsecamente estúpida.  Por un momento el vacío devoro la interpretación de la vida para Meursault, es cuando pierde la noción de lo bueno y lo malo, y solo se deja llevar por los impulsos, a la propuesta de matrimonio de Maria, responde positivamente y le es indiferente aceptar o no, puede creerse que ante tal decisión importante no se puede tomar esta postura, pero esto solo obedece a la destrucción y culminación de  vivir, no muere quien en vida ha estado muerto. Es solo hasta la reunión con Masson donde Meursault comprende la decisión que tomo que depende del  “llevarse muy bien con su mujer”, tal vez imagino, que aun cuando no significaba nada, eso no lo excluía del dolor que pudiese ocasionar.

Existe una aseveración por lo real desde Meursault, tal vez comprende que la realidad no es más que lo que pasa por su mente, pero aquello que él piensa se objetiviza en una materialidad flotante, inerte y absurda, es por eso que el plano de lo real es y solo es, intrínseco, subjetivo y emocional.

La sensación de matar a un hombre al final del todo no es nada, es tan solo un acto que si no se reflexiona termina por perder importancia, esto fue lo que sintió Meursault, aunque lejos de la indiferencia de hacerlo o no hacerlo, estaba la razón y el entorno, que hasta le hizo recordar el día en que murió su madre.

Simple, jocoso e incomprensible fue en primera instancia el asesinato, luego se torna aburrido y demuestra un poco la actitud de un sociópata, quien se fastidia de asesinar no por arrepentimiento sino por la molestia del proceso, la enorme fuerza de la costumbre termina por definir la noción de libertad, es como si la libertad se configurara a la espacialidad y acción del hombre, por tal razón, Meursault se piensa como un preso libre después de aislarse del castigo.

Las exageradas jornadas de sueño y los recuerdos repetitivos terminan por reconfigurar la conciencia de Mersault, hasta llevarla a la aceptación de un hecho criminal, donde la ligera noción del tiempo deja un rastro muy corto, un pasado inmediato y un futuro prematuro, que determinan el tormento de la hora sin nombre.

El juicio fue algo así como una telenovela donde el villano es juzgado desde lo visceral, al final de todo, fue juzgado por la indiferencia hacia la muerte de su madre y no por indiferencia al matar. ¿Qué importancia tiene llorar un cadáver?, es necesario honrar la memoria de una persona, pero no a sus restos físicos, es una tontería hablarle a un muerto y aún más tonto querer a un muerto, se quiere en vida, se ama en vida, después de eso ya todo es superfluo e irracional.

La muerte y su terror, la aceptación casi que ambigua de morir termina por dar sentido a la finitud, la alegría de una buena vida llena de gozo y satisfacción libre de prejuicios y pecados, una vida tan natural e insignificante como la de cualquier otro ser vivo en el planeta, tan irrelevante al tiempo, así es como recibe Meursault a la muerte, después de despedir un mundo indiferente que fue solo un calvario y ahora se abre paso para finalizar el sufrimiento.

La novela del extranjero es una muestra del pensamiento de Camus, de sus indagaciones frente al insensato sentido de la vida, un viaje, en el que la razón va más allá que cualquier sentimiento o costumbre que se haya formado en la consciencia del hombre, es allí donde no hay norte, no hay salidas, no hay tiempo, no hay realidad, solo la nada, es así como está condenado Sísifo a vivir, sin esperar la muerte como una respuesta y solo como una liberación remota.