Introducción
¿Por qué se enseña economía del siglo XVIII y XIX en el siglo XXI?, para algunos economistas este es el problema central de la economía, aunque este interrogante aparenta ser acertado, es solo una apreciación superficial y está lejos de descubrir el verdadero problema que se encuentra en la degradación histórica del espíritu económico.
El espíritu
El ser humano visto con carácter fenoménico permite abstraer desde lo corpóreo el concepto de espíritu, el cual los griegos lo identificaron como la “razón”, basados en planteamientos como el de Hegel y Scheler definimos el espíritu como: la esencia del hombre en busca de la verdad y esta verdad como esencia que determina su posición en el cosmos. “El espíritu es aquello que diferencia al ser humano del resto de formas de vida, otorgándole una posición especifica en el cosmos” (Cruz, 2004, p.1).
El espíritu económico
¿Qué tienen en común François Quesnay, Karl Marx y Steve Nash?, ¿Qué puede compartir un médico, un filósofo y un matemático?, a simple vista podría decirse que su pasión por la economía, pero hay algo que antecede a lo que llamamos hoy economía y que incluso no es propio de los economistas, el espíritu económico. ¿Pero qué es?, aquí lo definimos como: la esencia del hombre en busca de la verdad en las relaciones de intercambio y producción, solo así podemos entender la evolución del economista aun cuando la economía no existía.
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“En nuestra disciplina abundan las físicas aristotélicas” (Valenzuela, 2013, pg.6). La cita hace referencia a una discusión frente a la Teoría general de Keynes, donde Valenzuela va a señalar que el Keynesianismo se extendió como enfermedad viral.
La metamorfosis del espíritu económico
Se podría pensar que al igual que la metamorfosis del espíritu en Nietzsche, el resultado es superior a lo que lo antecede o como planteaba Darwin, por medio de la selección natural el espíritu evoluciona hacia algo superior, pero no es así, lo que se muestra aquí es un proceso gradual de descomposición el cual se distingue en tres fases: (el pensador; El cavernario, el simio amaestrado).
El pensador
El espíritu económico estaba guiado por la curiosidad y se alimentaba de la imaginación tras largas jornadas de discusión entre diferentes ciencias y posturas, Espíritus como el de Adam Smith se intrigaron por resolver problemas reales, estos pensadores hacían uso de la historia, la literatura, la medicina y la política entre otras, para comprender los fenómenos del intercambio. Numerosas semanas de reflexión y duda determinaron la fase del espíritu pensador, que comprendió desde los fisiócratas hasta el cofundador de los austriacos Carl Menger.
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“Os Indicare las tres metamorfosis del espíritu: el espíritu, en camello; el camello, en león, y finalmente el león, en niño.” (Nietzsche, 1887, pg. 39). La anterior reflexión la he tomado como base para entender la metamorfosis del espíritu económico, con la diferencia que el espíritu económico no ha evolucionado, sino más bien involucionado
El cavernario
Al igual que en el mito de la caverna de Platón el espíritu económico está sumergido en la ignorancia, atado por cadenas que le impiden moverse libremente y que además no le permiten ver a su alrededor, este es el estado del espíritu económico durante la revolución marginalista, y pocas décadas después. Cuando William Jevons y Leon Walras afirmaron haber resuelto el problema central de la economía las demás ciencias dejaron de importar, la economía tomo forma de ciencia pura y los postulados marginalistas, aunque bien erróneos fueron de validez universal, al igual que el hombre en la caverna los marginalistas solo apreciaban sombras difusas de lo que ellos llamaban realidad, aun así, quienes intentaron salir de la caverna como Alfred Marshall, traían estos fetiches innatos que con el brillo del sol, no le permitieron observar a plenitud el mundo real.
El simio amaestrado
El espíritu económico cuenta con una gran capacidad para resolver problemas mecánicos y secuenciales pero sufre de ceguera aguda ante el mundo real, el economista de escritorio que se la pasa día y noche resolviendo modelos, en su interior piensa que derivando formulas va acabar con la pobreza además cree entender todo el comportamiento del mercado a partir de un sistema de ecuaciones, es la fase más superflua y miserable del espíritu económico donde
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La categoría simio amaestrado fue introducida por un docente en unos de mis cursos de microeconomía, siendo crítico con el grado de mecanización de los ejercicios tal que no permitían pensar, para objeto de este estudio la hemos definido como: el espíritu que cuenta con una gran capacidad para resolver problemas mecánicos y secuenciales, pero sufre de ceguera aguda ante el mundo real
Este mismo tiende a desaparecer, en un mundo ideal donde no hay espacio para dudas ni preguntas las soluciones están sintetizadas en software de vanguardia y no es necesario reflexionar para hacer afirmaciones correctas.
¿Por qué se llega a la caverna?
Es menester de mi parte aclarar al lector que una vez el espíritu económico entra a la caverna aun cuando escapa de ella, las secuelas no se hacen esperar, por lo tanto es el paso de la libertad a la caverna el que nos interesa explicar. El ingreso a la caverna se puede entender por dos razones centrales: la estupidez y la arrogancia, para objeto de este trabajo nos ocuparemos de la segunda.
La arrogancia como ciencia
A diferencia de la física la economía se “ciencifico” por la arrogancia y no por el método científico, esta arrogancia se constituye esencialmente en dos comportamientos: igualar a la economía con la física y despreciar totalmente a las ciencias sociales. En el siguiente apartado podrá apreciar el lector como los marginalistas forzaron sus teorías para que parecieran “leyes” y como vulgarmente las comparaban con la mecánica, la hidráulica y el equilibrio estático.
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El profesor Manfred Max Neef en una serie de entrevistas y videos ha argumentado de forma crítica como la estupidez es lo que ha diferenciado al hombre de las otras formas de vida, también como la estupidez ha sido la base de la construcción teórica de la economía ortodoxa.
Los físicos frustrados
“el comportamiento humano resulta exclusivamente reducible al cálculo racional orientado a la maximización de la utilidad” (Screpanty. E, 1997, pg. 158), el principio utilitarista provee la unidad de medida. “Asimilada la economía a las ciencias naturales, y a la física en particular, las leyes económicas vienen a asumir finalmente el carácter absoluto y objetivo que se atribuye a las leyes de la naturaleza” (Screpanty. E, 1997, pg. 159), validación de principios universales, Jevons afirma lo siguiente “he procurado tratar la economía como un cálculo de placeres y sufrimientos, y he esbozado la forma general que la ciencia económica debe asumir últimamente” (Screpanty. E, 1997, pg. 166), Solo existe una verdad absoluta. El equilibrio general Walrasiano es una copia del equilibrio estático de Newton, al tener la unidad de medida es posible calcular las fuerzas de demanda y oferta por lo tanto existe un equilibrio, “la ciencia pura no debería verse invalidada por juicios de valor” (Screpanty. E, 1997, pg. 179), Aquí se forja la única y verdadera ciencia económica que puede existir, ya somos científicos, estamos a la altura de los físicos!
“la tarea que se proponía Marshall consistía en presentar la ciencia económica de acuerdo a la visión científica dominante” (Screpanty. E, 1997, pg. 190), después de conocer la posición de los marginalistas y post marginalistas se entiende el porqué del poco avance de la economía, que se reduce a un avance matemático que poco refleja la realidad y ha sido el arma de domesticación del espíritu económico (la ciencia Funesta).
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“suponer una relación directa entre necesidades y bienes económicos permite la construcción de una disciplina objetiva, tal como la economía tradicional supone serlo” (Max-Neef. M, 2006), presenta una reducción epistemológica al entender necesidad como la simple “falta de algo”.
Conclusiones
Entendido la metamorfosis del espíritu económico y del cautiverio del espíritu en la caverna sin modestia alguna puedo afirmar que: la economía es una disciplina que convirtieron en ciencia a punta de magullones y mentiras, de tal manera que, lo único que realmente provee un avance verdadero a la economía es el espíritu económico y este ha sido despojado de su mayor virtud, su libertad. Por lo tanto al igual que Srrafa puedo mencionar que el futuro de la economía está en empujar el carro de la disciplina hacia los clásicos y no se trata de enseñar sus obras, si no, de rescatar su espíritu.
“Es necesario volver a la política económica de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx…… Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada.» (Piero Sraffa, pg.8)
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“El hedonismo, el pesimismo, el utilitarismo y el eudemonismo, esos modos de pensar que miden el valor de las cosas por el placer y el dolor que producen –es decir, por los estados accesorios que las acompañan- son inferiores y superficiales, y todo el que sepa que posee la fuerza de plasmar y una conciencia de artista, sólo podrá mirarlos con una ironía no exenta de compasión” (Nietzsche, pg.16)
Referencias
El concepto de espíritu en la antropología de Max Scheler, un estudio sobre “el puesto del hombre en el cosmos” (Cruz. A, 2004)
La economía: ¿ciencia o algo parecido a la ciencia? (Valenzuela. José C, 2013)
Panorama de historia del pensamiento económico (Screpanty. E, Zamagni. S, 1997)
Desarrollo a escala Humana (Max-Neef. M, 2006)
Así hablo Zaratustra (Nietzsche. F,1891)
Alegoría de la caverna, La republica VII (Platón)